¿qué pasó con los trenes del 11-M?

La Juez Coro Cillán, que investiga la presunta destrucción de pruebas en la investigación del 11-M, ha vuelto a preguntar a la Audiencia Nacional si el Juez Del Olmo (instructor de la causa del 11-M) autorizó la destrucción de los trenes siniestrados en aquel atentado terrorista (ver noticia).

La pregunta de Coro Cillán (cuya respuesta lleva retrasando tres meses la Audiencia) no es baladí. Ya en el macrojuicio del 11-M, el Juez Gómez Bermúdez preguntó por el destino de aquellos trenes, y RENFE contestó que fueron desguazados los días 13 y 14 de marzo de 2004, esto es, dos días después de los atentados, como consta en la resolución que se reproduce a continuación:

No hace falta ser jurista ni haber estudiado derecho procesal penal para darse cuenta de que el desguace de los trenes que fueron objeto del atentado es un auténtico escándalo, quizás uno de los mayores de la historia judicial española. Una atrocidad procesal que influyó muy negativamente en la investigación de los atentados, y que impidió la práctica de diversas pruebas periciales que sin duda habrían ayudado de manera decisiva al éxito de aquella investigación.

El propio Juez Gómez Bermúdez, en una conferencia pronunciada el 21 de mayo de 2010, tildó la destrucción de los trenes de “gran error”, y añadió que, si los vagones no hubiesen sido desguazados, seguramente se habrían sabido muchas más cosas sobre la autoría de los atentados.

En su Sentencia sobre el 11-M, el Tribunal Supremo señaló que “puede resultar sorprendente una tan apresurada destrucción, que impidió un estudio posterior más reposado y en profundidad, e incluso su reiteración de haber sido necesaria, de aspectos que pudieran haber resultado de interés para la investigación” (página 651 de la Sentencia 503/2008, de 17 de julio, del Tribunal Supremo, resolviendo los Recursos de Casación del juicio del 11-M).

Pero volvamos a la pregunta de la Juez Coro Cillán: ¿por qué es importante saber si existió autorización judicial para destruir esos trenes? Pues muy fácil, porque los trenes eran lo que, en derecho procesal, se llama una pieza de convicción, esto es, elementos que hay que custodiar a disposición de la autoridad judicial hasta la celebración del juicio, y cuya destrucción solo puede autorizar el Juez.

Llamamos piezas de convicción a todos los objetos, huellas y vestigios que puedan servir de prueba de la culpabilidad de alguna persona en relación con un delito. Por eso, se dice que las piezas de convicción son una clase de cuerpo del delito. ¿Y cómo ordena la ley que hay que tratar a las piezas de convicción?

El artículo 334 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal establece que “el Juez Instructor ordenará recoger en los primeros momentos las armas, instrumentos o efectos de cualquier clase que puedan tener relación con  el delito y se halle en el lugar en que éste se cometió o en sus inmediaciones, o en poder del reo, o en otra parte conocida”. El artículo 338 añade que “los instrumentos, armas y efectos a que se refiere el artículo 334 se recogerán de tal forma que se garantice su integridad, y se acordará su retención, conservación o envío al organismo adecuado para su depósito”. Por último, el actual artículo 367 ter de la misma Ley (antes de la reforma de 2006, lo hacía el artículo 338) exige, para la destrucción de una pieza de convicción, la autorización judicial previo informe del Fiscal. 

Un ejemplo práctico de lo que suelen hacer con las piezas de convicción los jueces que cumplen la ley es la investigación del accidente en el Metro de Valencia que tuvo lugar el 3 de julio de 2006, y en el que perdieron la vida 43 personas. En aquella ocasión, por orden de la Juez Instructora, los vagones del tren siniestrado se conservaron mientras duró la investigación y, de hecho, meses después del accidente se pudieron practicar diversas diligencias de prueba sobre los propios vagones a petición de las víctimas del siniestro. Sólo cuando dos años después la Audiencia Provincial de Valencia dictó una resolución firme que archivaba el procedimiento y ponía fin a la investigación, la Juez autorizó el desguace de los vagones.

Y es ahora cuando podemos comprender la importancia de la pregunta que ha hecho la Juez Coro Cillán a la Audiencia Nacional. Porque si un Juez autorizó destruir los vagones, estaríamos muy posiblemente ante un delito de prevaricación, cometido por un Juez que habría autorizado la destrucción de unas piezas de convicción impidiendo la correspondiente investigación sobre las mismas. Pero si, por el contrario, los trenes fueron desguazados sin autorización del Juez, estaríamos ante un delito de encubrimiento cometido por quien ordenó el desguace.

En cuanto a lo que responderá la Audiencia, les puedo dar una pista: estudié enterito el Sumario del 11-M cuando intervine en ese juicio como abogado de las víctimas, y no encontré autorización judicial alguna para el desguace de los trenes. Quien los destruyó, parece que lo hizo a espaldas del Juez. Como diría Mourinho: ¿por qué?

© José María de Pablo Hermida, 2011.     

Autor: José María de Pablo

Abogado penalista

2 comentarios en “¿qué pasó con los trenes del 11-M?”

  1. El coche bomba de la T-4 estuvo guardado, sin desguazar, hasta que hubo sentencia firme por ese atentado, amigo.La T-4 se podía reconstruir como se podía reconstruir la estación de Atocha tras el 11-M. Pero el coche bomba se guardó, como se debieron guardar los vagones afectados del 11-M.Gracias por tu comentario.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s