La sanción a Contador: derecho deportivo versus derechos fundamentales

La reciente sanción por dopaje al ciclista Alberto Contador (ver noticia) es una clara muestra de que el derecho sancionador deportivo, tal y como está concebido en la actualidad, constituye un verdadero anacronismo: en una época como la nuestra, en la que todos los sistemas jurídicos occidentales se construyen –o se pretenden construir- sobre la base de la garantía y protección de los derechos fundamentales, el derecho deportivo sancionador se sigue apoyando en principios jurídicos más propios de un régimen totalitario que de una democracia avanzada.

El laudo del TAS que sanciona a Contador (ver laudo del TAS en pdf) se apoya en el principio anglosajón del balance de posibilidades, según el cual, no es necesaria la existencia de pruebas de cargo para condenar a una persona, sino que es suficiente con que el Tribunal crea más probable la culpabilidad que la inocencia de una persona: pero en términos de probabilidad, no de prueba. Este principio está prohibido por el derecho sancionador (tanto penal como administrativo) de todos los sistemas jurídicos modernos (incluido España), que exigen no una mera probabilidad de culpabilidad, sino una verdadera prueba de cargo.

Así, el controvertido laudo del TAS reconoce que no tiene ninguna prueba de que Contador se haya dopado nunca, y que no puede saber cual es la procedencia de los 50 picogramos de clembuterol detectados en el organismo del deportista. Pero, a pesar de ello, afirma el TAS que de las posibles procedencias de ese clembuterol, la que le parece más probable al tribunal es el consumo de un suplemento alimenticio contaminado, lo que le lleva a sancionar. Estas son las palabras textuales de la traducción al español del laudo: “el escenario de los suplementos contaminados no solo es posible, sino que es el más probable”, eso sí, “más allá de la duda razonable, este tribunal no está convencido de que se haya producido una contaminación por ingestión de suplementos contaminados”.

Es decir, el argumento del TAS (y del artículo 21 del Código Mundial Antidopaje, en base al cual aplica la sanción) es que si en el organismo de un deportista aparece una sustancia prohibida, por ínfima que sea, lo más probable es que el deportista se haya dopado y, por tanto, debe ser sancionado salvo que el deportista logre probar que la presencia de esa sustancia no se deba a un acto de dopaje. Es lo que se llama una inversión de la carga de la prueba: según el TAS, no es la Agencia Mundial Antidopaje la que debe probar que un atleta se ha dopado, sino que es el atleta quien tiene que probar que no se ha dopado. Y como Alberto Contador no ha conseguido probar que el origen de esos 50 picogramos de clembuterol sea otro, se le ha sancionado a pesar de que no existían pruebas de que la causa de la presencia de esa sustancia en su organismo se deba a un acto de dopaje.

Como suele ocurrir en el derecho deportivo, se produce una cadena de vulneraciones de derechos fundamentales del deportista:

Primero, se produce una vulneración en toda regla del derecho a la presunción de inocencia, pues el tribunal reconoce que no existen pruebas de que Contador sea culpable, pero como el ciclista no ha probado que sea inocente, le sanciona.

También se vulnera el principio in dubio pro reo, pues el TAS reconoce que “más allá de la duda razonable, este tribunal no está convencido de que se haya producido una contaminación por ingestión de suplementos contaminados” pero, ante la duda, en lugar de absolver, condena.

Se pisotean las más elementales normas de la carga de la prueba, pues se obliga al deportista a probar un hecho negativo (lo que en derecho procesal llamamos probatio diabolica), lo cual es imposible (en cualquier Estado de Derecho, la obligación de probar es de quien afirma un hecho, no de quien lo niega). 

Y ello se une a la vulneración sistemática del derecho a la intimidad y del derecho a la libre deambulación que supone la obligación de estos deportistas de comunicar siempre su paradero por si a la Agencia Antidopaje le apetece hacer un control sorpresa a las cuatro de la madrugada en la vivienda familiar del afectado.

O la vulneración del derecho al juez ordinario predeterminado por la ley que suponen los castigos establecidos para los deportistas que acuden a la justicia ordinaria (véase, por ejemplo, el reciente acoso de la UEFA al Sion C.F. por el grave delito de haber recurrido una sanción ante la justicia suiza), y la consiguiente obligación de ser juzgados por un pseudo tribunal (el TAS) que aplica normativas y principios jurídicos prohibidos en la mayoría de los países civilizados.  

Si la legitimidad moral de un sistema jurídico estriba en el respeto y protección que dispensa a los derechos fundamentales de la persona, es evidente que hemos de replantearnos la configuración del derecho deportivo sancionador.

Está bien luchar contra la lacra del dopaje. Pero siempre con respeto a los derechos del deportista: el fin no justifica los medios.

© José María de Pablo Hermida, 2012.     

Autor: José María de Pablo

Abogado penalista

20 comentarios en “La sanción a Contador: derecho deportivo versus derechos fundamentales”

  1. La fecha del 20 de julio del apartado 16 del Laudo es una errata. Ese análisis de sangre se produjo el 21 de julio, como se desarrolla en el apartado 416 del Laudo, donde se establece claramente que ese análisis fue el día 21. Es cuestión de leer el laudo completo.El propio TAS ha reconocido expresamente que esa fecha a la que te refieres es una errata. Lo puedes ver en http://www.as.com/ciclismo/articulo/tas-admite-error-sentencia-contador/20120210dasdaicic_1/Tes

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  2. Es muy interesante lo que planteas pero no puedo estar de acuerdo con lo que dices, ni con el artículo que mencionas (gracias por el enlace, por cierto).Los derechos fundamentales no solo rigen en Derecho Público. También rigen en Derecho Privado, donde el ordenamiento impone unos límites a la autonomía de la voluntad, de modo que es nula cualquier cláusula que vulnere derechos fundamentales de una de las partes.En derecho deportivo ocurre así. Cuando un ciclista quiere ejercer su profesión, la UCI le obliga a renunciar a derechos fundamentales como la presunción de inocencia, su derecho a la intimidad, al juez ordinario predeterminado por la ley, etc. Y si no renuncia a esos derechos, simplemente, no se le permite ejercer su profesión. A ese tipo de acuerdo que tú y el autor del blog que citas llamáis contrato privado, yo le llamo coacción. No es casualidad que la mayoría de las veces en las que un deportista condenado por el TAS o por instancias deportivas similares acude después a la jurisdicción ordinaria de algún Estado de Derecho, los jueces suelen dar la razón al deportista y condenar al TAS o a la Federación Deportiva correspondiente por vulnerar derechos fundamentales del deportista.Recuerda, por ejemplo, la condena del Tribunal de Justicia de la Unión Europea a la Federación Belga de fútbol y a la UEFA en el “Caso Bossman”, al estimar que ese “contrato privado” entre la Federación y el futbolista vulneraba su derecho a la libre circulación de trabajadores.O recuerda, por ejemplo, la reciente condena de un tribunal suizo a la UEFA por el “Caso Sion”, declarando que la expulsión de este equipo de la Europa League vulneraba sus derechos.O la sentencia del año pasado del TJCL, que anuló una sanción al ciclista Roberto Heras por presunto dopaje. Esa sentencia ponía de relieve las vulneraciones de diversos derechos fundamentales del ciclista (entre ellos, la presunción de inocencia) que se habían producido en el procedimiento deportivo sancionador, y recordaba incluso que no se puede obligar al deportista a someterse a la jurisdicción del TAS.Haz la prueba. Pon una empresa y contrata a un trabajador para un horario de 100 horas semanales, o con un salario por debajo del mínimo interprofesional, o haciéndole firmar la obligación de permanecer retenido en una habitación de 10 m2 las 24 horas del día. Y luego explícale al Juez que era un contrato de Derecho Privado en el que no rigen los derechos fundamentales… 😉

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  3. La cuestión es que estás aplicando reglas de derecho penal y público en un asunto meramente privado. Alberto Contador, la UCI, la AMA, habrán firmado contratos (supongo) por los que se someten a las reglas antidopaje y a la jurisdicción del TAS, por lo que propiamente hablando, lo que Contador habría cometido no sería un delito u otra infracción de una ley, sino meramente un incumplimiento contractual. Al fin y al cabo, los derechos fundamentales que mencionas (presunción de inocencia, intimidad, etc) son derechos que se configuran principalmente frente a los poderes públicos, y en principio no operan entre particulares, como la UCI, que es una fundación privada bajo derecho suizo.La presunción de inocencia tiene el propósito de defenderse de una actuación abusiva del Estado (ya sea mediante sanción penal o administrativa), y aquí se establece una sanción privada, regulada por los pactos que decidieron las partes.Aquí lo explica el profesor Alfaro mucho mejor.http://derechomercantilespana.blogspot.com/2012/02/la-sancion-contador.html

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  4. A efectos puramente polémicos…Si la toma de sangre es a las 17h(después de la etapa), y la ingesta de carne es esa noche durante en la cena en el bus del equipo…¿Cómo es posible que aparezca a las 17h en su sangre el clembuterol si no cena el solomillo hasta las 21h?Felicidades por el blog. Muy interesantes tus valoraciones al respecto.

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  5. Estimado compañero:Sorprende que no referencies el apartado 16 del Laudo, que deja por los suelos la credibilidad de la defensa de Alberto Contador. Y ello porque tal apartado establece como hecho probado un positivo por clembuterol de AC en el control de sangre efectuado el día 20 de Julio, esto es, un día antes de la ingesta tantas veces manifestada por el propio AC.Este extremo, de indudable importancia, es obviada por los medios de comunicación e incluso por los profesionales que inundan esas semanas los periódicos con artículos pretendidamente jurídicos. Es evidente que tal positivo debe de ser clave a la hora de ponderar las circunstancias concurrentes, básicamente porque echa por tierra la defensa de Alberto Contador.

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  6. Como ves, hemos vuelto a la tesis de mi artículo. Como bien dices, el TAS no entra en si se dopa o no. Y sin saber si se dopa o no (porque no existe prueba de cargo de que se haya dopado, solo existe de que tenía esa sustancia en su organismo), le sanciona.Y como bien dices, el TAS se ajusta a Derecho… pero al derecho sancionador deportivo, en el que no rige la presunción de inocencia. He defendido a muchas personas inocentes acusadas de graves delitos. Para ellos siempre es frustrante al principio saber que son inocentes pero que no pueden demostrar que no hicieron aquello de lo que se les acusa (suele ser imposible probar hechos negativos). Hasta que les explicas que nadie les va obligar a demostrar su inocencia, basta con que no se demuestre la acusación para que sean absueltos. Pero en derecho deportivo no es así, al inculpado se le exige que demuestre su no culpabilidad, una inversión de la carga de la prueba que, para bien o para mal, prohíben los sistemas jurídicos avanzados. Este sistema sancionador deportivo, probablemente, evitará que se absuelva a muchos culpables, y eso es bueno. Pero también supondrá la condena de muchos inocentes (y conozco casos con nombres y apellidos) que en un sistema con presunción de inocencia resultarían absueltos.La pregunta es: ¿merece la pena arriesgarse a condenar inocentes con tal de asegurarnos de que todos los culpables son condenados? ¿o es más importante garantizar que ningún inocente es condenado, aunque eso suponga que es nos escape algún culpable? Yo tengo clara mi respuesta.

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  7. Entiendo lo que dices. Pero lo que está tipificado es ingerir, vluntaria o imprudentemente, la sustancia. No tenerla en el organismo. el positivo prueba la presencia de la sustancia, no la causa de la presencia. Y si lo que aparece son solo 50 picogramos, se puede deber a tantas cosas… Los sistemas jurídicos avanzados, como el nuestro, exigen probar el hecho tipificado. En derecho deportivo se exige al deportista demostrar que no se ha dopado, esto es, un hecho negativo, y esa inversión de la carga de la prueba está prohibido en el derecho español y en el de casi todos los países avanzados.Gracias por tus comentarios.

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  8. Punto 487: "Esto no significa que el Jurado esté convencido más allá de toda duda razonable de que ESTO sea lo que haya sucedido en realidad" cuando ESTO se refiere a la intoxicación por suplementos alimenticios (en adelante barritas), no a que no se haya dopado. No entra en si se dopa o no.Tu decías: "no es prueba de cargo porque 50 picogramos de clembuterol no implican un acto de dopaje… por eso el propio TAS reconoce en su resolución que no es prueba de cargo suficiente."Yo pregunto, ¿donde?, pues en el punto 487 lo único que dice es que siendo más probable las barritas vs el solomillo o la transfusión, tampoco ve muy probable ese tercer escenario.Pero el TAS no dice que no haya prueba de cargo. Hay una y es el control positivo.Sobre tus preguntas, vamos llegando a acuerdos: No, Si, No.El TAS lo único que hace es ajustarse a Derecho.El Derecho no siempre es justo.Otro sistema sería idealmente mejor. Mi opinión es que ese idealmente es el que nos separa: desgraciadamente, la trampa va por delante no sólo de la medicina, sino que se apoya en la ley cuando conviene.En cualquier caso, gracias por el enriquecedor debate.Por cierto, no te queda la impresión que desde el principio, Contador equivoca su defensa? Como es posible que solo dos días después de ser notificado el positivo ya alegue la contaminación de la carne como causa? (punto 13)

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  9. Tenemos una diferencia de conceptos en los cuales estoy seguro que el que está en lo cierto NO soy yo pues de leyes ni idea… Pero el TAS ya prueba el dopaje con el mero hecho del resultado del análisis; si a partir de ese dato objetivo hay algo que probar, sea negativo o positivo ha de ser Contador el que lo tenga que demostrar según mi juicio claro.El clembuterol estar está ahí, no lo ha puesto el TAS ni la UCI ni nadie…Si el TAS tiene que aportar el análisis y probar encima que se comió una barrita adulterada pues apaga y vamonos, sería imposible sancionar a nadie, los números no engañan, todo lo demás veo que bastante confuso y opinable.Un saludo y un placer este debate.

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  10. Ese es el problema: que te exime si demuestras TU que NO te has dopado. Y a eso, probar un hecho negativo, la jurisprudencia le llama probatio diabolica, porque obligar a probar un hecho negativo es una aberración. S te fijas, las eximentes que comentas (como todas las del código penal) se refieren a hechos positivos que el reo puede probar (que SI tenía miedo insuperable, que SI tenía enajenación transitoria…).Yo defiendo un derecho deportivo que obligase a quien acusa de dopaje a demostrar el dopaje, no al acusado a demostrar el no dopaje.Pero es opinable.P.D. No soy seguidor de Contador porque el ciclismo no me dice mucho (habría escrito lo mismo si el sancionado fuese Amstrong o Roger Federer). Soy más bien futbolero…

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  11. Punto 487 del laudo: "Esto no significa que el Jurado esté convencido más allá de toda duda razonable de que esto sea lo que haya sucedido en realidad" (en mi traducción). Esa afirmación, en cualquier sistema con presunción de inocencia, implicaría la absolución. En derecho deportivo, implica la condena.¿de verdad crees que consumir un solomillo contaminado por 50 picogramos de clembuterol es consumir voluntariamente clembuterol? ¿de verdad crees que 50 picogramos de clembuterol inciden en el rendimiento deportivo? ¿de verdad descartas, más allás de toda duda razonable, una ingesta accidental de clembuterol?Porque yo, sinceramente, no tengo la menor idea de si la ingesta fue voluntaria, negligente, o accidental. En derecho sancionador común esa duda entre voluntaria, negligente o accidental obliga al Juez a absolver.En derecho deportivo, en cambio, esa duda obliga a condenar (los del TAS no han prevaricado, se han limitado a aplicar el derecho deportivo vigente).A mí me gustaría que el derecho deportivo, en ese sentido (presunción de inocencia, in dubio pro reo, carga de la prueba…) fuese como el derecho sancionador común.Pero respeto que a tí te parezca mejor ese sistema.

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  12. Comprendo lo de la presunción de inocencia que dices y estoy de acuerdo en que es una garantía fundamental que jamás debería ser vulnerada. Pero creo que está claro que 50 picogramos es dopaje. Si partimos de que es un hecho feaciente porque el análisis así lo muestra, que sea Alberto el que lo tenga que demostrar es algo lógico, está en busca de una eximente y como tal le corresponde a él.Si tu defiendes a un hombre que mató a otro y quieres alegar un miedo insuperable, o una enajenación transitoria debes de ser tú quien lo demuestre para no ser culpable. Esto es igual, aquí radica la diferencia, el artículo 296 del reglamento antidopaje el cual yo desconocía por cierto, te exime si demuestras TU que no te has dopado. Obviamente no se ha podido demostrar.Yo soy ingeniero químico, no controlo de leyes más allá de un año que fui estudiante de oposiciónes para instituciones penitenciarias pero creo que este es un tema que es una putada para todos los seguidores de contador pero que no hay por donde salvarlo…

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  13. Como dices, la norma es no prevé límites permitidos de clembuterol. Pero a la vez, exonera de culpa cuando la presencia de esa sustancia no se debe a un acto de dopaje ni a una negligencia (artículo 296 del Reglamento Antidopaje). Lo que denuncio es que esa misma norma exige que sea el deportista quien pruebe el origen de la sustancia, cuando el derecho sancionador de cualquier estado, en condiciones similares, exige que sea el que acusa quien pruebe, no el acusado. Si te encuentra la policía con cien euros en el bolsillo y te acusan de robo, nunca te van a exigir que pruebes que lo has sacado de tu propia cuenta, es el fiscal quien deberá probar que lo robaste.El problema no es de los jueces del TAS, es de las normas que deben aplicar y que no contemplan la presunción de inocencia.Ah, y si te para la Guardia Civil y das positivo por 50 picogramos de heroína haz dos cosas: primero, felicita al agente (ningún laboratorio español es capaz de encontrar una cantidad tan pequeña…) y después llámame, te defenderé encantado 😉

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  14. Gracias por tu rapida respuesta. Es un placer leerte.¿En que punto del laudo reconoce el TAS que no es prueba de cargo suficiente los 50 picogramos?Por que en el laudo que yo tengo, punto 241 establece que (traducción mia) "El Panel señala que no esta en disputa que los Appellants( recurridores?) han probado con éxito que Mr Contador cometio una violación de la regla antidoping. Y que para evitar los 2 años de sanción, deberá Mr Contador probar:a. como entró la sustancia prohibida en el sistema.b. que no hubo falta o negligencia"Dices (permiteme que te tutee) que no es posible ingerir voluntariamente una cantidad de clembuterol. Discrepo, basta con comer un solomillo contaminado o una barrita energetica contaminada… ;)Sobre si 50 picogramos no indicen en el rendimiento deportivo creo que es una afirmación que sin saber la forma de administración no se puede realizar. Te sorprenderías (algo sabes ya) de por donde se mueve el mundo del dopaje.Notesé que hablaba de dar positivo en el control de alcoholemia por unos picogramos de más. Es decir, de haber rebasado el umbral permitido por unos picogramos, que es lo que ha ocurrido con nuestro Contador.El umbral en la normas antidoping está en 0. ¿Es justa o no esa norma? ¿Hay que elevar el umbral? No es lo que se debate aquí.Y recupero mi pregunta, ¿En que punto del laudo reconoce el TAS que no es prueba de cargo suficiente los 50 picogramos?Que no es por tener razón, pero no me ha parecido haberlo visto.

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  15. Yo opino como Javi; el clembuterol es cualificativo, no cuantificativo; si tú das es dopaje. Punto innegociable y que no tiene lugar a la interpretación. Si te para la guardia civil y das positivo en heroína, sean los picogramos que sean eres sancionado. Dopaje no es sacar rendimiento, dopaje es dar positivo en X cosas que pone una norma, ley, reglamento o lo que sea que es en donde está tipificado. ¿Sacaba rendimiento Maradona por meterse cocaína? indudablemente NO; pero eso no es el tema; la cantidad de Contador obviamente no le sacó rendimiento, pero si la norma sancionadora dice que tener clembuterol es positivo, lo que habrá es que o cambiar la norma o aguantarse y saber las reglas con las que juegas. Este caso está mucho más claro y es mucho más sencillo de juzgar de lo que se está haciendo. Un saludo.

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  16. No Javi, no es prueba de cargo porque 50 picogramos de clembuterol no implican un acto de dopaje, ya que la presencia de esa cantidad tan pequeña se puede deber a muchos motivos (además de no incidir en el rendimiento deportivo), de hecho, no es posible ingerir voluntariamente una cantidad tan pequeña. Por eso el propio TAS reconoce en su resolución que no es prueba de cargo suficiente.Y si en un control de la Guardia Civil das unos "picogramos" de alcohol en sangre no das positivo, hace falta que des 0,25 gramos para que sea positivo, entre otras cosas porque 50 picogramos de alcohol se pueden deber a muchos motivos (además de no influir en la conducción), mientras que 0,25 gramos solo aparecen si, efectivamente, has bebido.Del mismo modo, 50 picogramos de clembuterol no implican que te hayas dopado (otra cosa es que hubiesen encontrado 0,25 gramos, entonces probablemente podríamos hablar de prueba de cargo).Muchas gracias por el comentario… y por leerme 🙂

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  17. Pregunta ingenua: Los 50 picogramos no es una verdadera prueba de cargo?O sea, que si alguna vez me pillan en un control de alcoholemia, aunque sea por unos picolitros de alcohol en sangre y doy positivo, puedo alegar eso?O tiene la Guardia Civil que demostrar que he bebido? Porque ellos invierten la carga de la prueba tambien, no?El hecho probado es el clembuterol en la orina y en la sangre de Contador.Que a mi me jode como el primero, pero no deja de ser un hecho cierto.

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  18. Impecable análisis. Mi única pega es el del derecho a la intimidad en el caso de los deportistas de élite y como un principio absoluto. Un derecho fundamental puede sufrir una merma por razones justificadas. Es una profesión que se elige y puede estar justificada la disponibilidad en todo momento del deportista para garantizar que no se hagan trampas. En el resto, totalmente de acuerdo.

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