lo que contaron los tedax del 11M

(artículo publicado en el diario El Mundo, el 09/03/2014)
tedax
Los subinspectores tedax con carnet profesional 54568 y 65255 recogen piezas de convicción en el cráter de una de las explosiones del tren de El Pozo (foto incluida en el Folio 53835 del Tomo 145 del Sumario del 11-M).

Manda el protocolo que cuando se produce un atentado terrorista con explosivos, los tedax sean los encargados de buscar y recoger en el escenario del crimen las “piezas de convicción”, es decir, las distintas pruebas halladas en el lugar de los hechos que permitirán investigar el primer peldaño de toda investigación: el arma del crimen, que en estos casos es el tipo de explosivo empleado.

Para ello, los tedax suelen recoger aquellos restos de la explosión que, una vez analizados, permitirán determinar los componentes del explosivo utilizado: tierras del cráter originado por la explosión, restos de chapa, telas, y otros objetos que, por efecto de la explosión, han quedado impregnados de restos del explosivo. Los tedax también frotan algodones impregnados con agua y con acetona para obtener muestras de aquellas superficies que han estado en contacto con el explosivo. Estas pruebas son etiquetadas, clasificadas, e introducidas cada una en su bolsita transparente. Desde el momento en que se recogen –por su carácter de piezas de convicción- deben quedar a disposición de la autoridad judicial, de modo que solo el juez puede autorizar su destrucción.

Hecha esta introducción, pasemos al relato de la recogida de muestras de los trenes del 11-M, tal y como se lo escuché contar a las decenas de tedax que prestaron declaración en el juicio del 11-M y en el “Caso Sánchez Manzano”.

Recogida de piezas de convicción en la mañana del 11 de marzo

El 11 de marzo de 2004, a los pocos minutos de estallar las bombas en los trenes, el Inspector Jefe Cáceres Vadillo, en su condición de Jefe del Grupo tedax de la Brigada Provincial de Madrid, se puso al mando de la operación de recogida de muestras, y repartió a los agentes de su grupo entre los cuatro escenarios del atentado (Atocha, Téllez, El Pozo y Santa Eugenia). El propio Cáceres Vadillo estuvo recogiendo muestras personalmente en la estación de Atocha junto con algunos de sus hombres, como los Subinspectores con carnet profesional 66618 y 27600. Mientras, los agentes 64501, 35690, y 55227 hacían lo mismo en la calle Téllez; los tedax 54868, 64338 y 65255 en la estación de El Pozo; y los artificieros 70626 y 76109 en Santa Eugenia.

Todos ellos declararon después que recordaban haber recogido algodones con agua y con acetona en cada uno de los focos de explosión: dos por foco en Atocha, y uno por foco en los demás escenarios, es decir, dieciséis algodones con agua y otros dieciséis con acetona; También recogieron una bolsa con tierra y piedras del cráter por cada foco (doce bolsas de tierra del cráter, por tanto). Además, recordaban haber recogido, entre otras piezas de convicción, diversos trozos de chapa, un jersey, componentes electrónicos, trozos metálicos, varios clavos, y por último, polvo de extintor de un foco de El Pozo. Solo de la estación de Atocha, los tedax calcularon unas ochenta piezas de convicción, cada una en su correspondiente bolsa de plástico transparente debidamente etiquetada.

Lo que dice el protocolo es que, una vez recogidas, etiquetadas e introducidas en sus respectivas bolsas de prueba, las piezas de convicción deben ser trasladadas primero a la sede del grupo provincial competente (en este caso el de la Brigada Provincial de Madrid) donde se hace una relación de las muestras recogidas, se fotografían, y se realiza el correspondiente acta. Finalmente, el propio grupo trasladará las pruebas a las instalaciones de la Unidad Central, que es el depósito judicial de estas piezas de convicción.

Pero en el 11-M se actuó de otra manera.

“Aquí mando yo”

A mitad de la mañana, irrumpió en la estación de Atocha el Comisario Sánchez Manzano, por entonces Jefe de la Unidad Central TEDAX, quien se atribuyó el mando de la operación, y colocó en cada escenario del atentado un superior de su unidad que tuviera mayor rango que los tedax desplazados del grupo de Madrid. De este modo, por primera y única vez en la historia de la lucha antiterrorista en España, la Unidad Central (que no tiene funciones operativas, sino de apoyo a los grupos provinciales) asumió el mando de una incidencia relegando al grupo provincial competente. Es así como Sánchez Manzano, que carecía por completo de experiencia en la recogida de restos de explosivos –ni siquiera había hecho el curso de especialidad tedax- se hizo con el mando de la operación en detrimento del Inspector Jefe Cáceres Vadillo, que posiblemente sea el tedax con más experiencia en la investigación de atentados terroristas.

Lo primero que ordenó Sánchez Manzano fue que los tedax de la BPI de Madrid entregasen a los de la Unidad Central las muestras recogidas hasta entonces, impidiéndoles incluso terminar de etiquetarlas y clasificarlas. Cáceres Vadillo se indignó al ver que Sánchez Manzano estaba mezclando todas las muestras recogidas, sin ni siquiera clasificarlas previamente según el foco de recogida, y le advirtió de que al hacerlo así se rompería la cadena de custodia. Pero Sánchez Manzano zanjó el asunto gritando que “¡Aquí mando yo!”, hizo caso omiso a Cáceres Vadillo, y terminó mezclando todas las evidencias.

Según aseguran los testigos, las pruebas recogidas en Atocha, mezcladas, sin inventario, y sin clasificar, se las llevó en un vehículo el Inspector Rogelio Campos, cuya actuación aquel día es un misterio: hasta tres testigos presenciales distintos han declarado haber visto al Inspector Campos acompañando y asesorando a Sánchez Manzano en Atocha toda la mañana, y llevándose las muestras recogidas en un Nissan Patrol a primera hora de la tarde; en cambio, Campos negó al Juez bajo juramento haber pisado Atocha aquella mañana y haberse llevado las muestras. Después del 11-M, Rogelio Campos fue premiado con un cargo directivo en Repsol.

Algo parecido ocurrió en los otros tres escenarios del atentado, donde los mandos enviados por Sánchez Manzano también arrebataron las muestras a los tedax de la BPI de Madrid y se las llevaron sin etiquetar ni inventariar en sus vehículos. El Inspector Miró se llevó las muestras de la calle Téllez, y el Inspector Larios las de Santa Eugenia. La investigación judicial no ha podido averiguar quién se llevó las piezas de convicción recogidas en El Pozo.

Las Normas Provisionales de Actuación del Servicio de Desactivación de Explosivos, vigentes en el momento de los hechos, establecen que es competencia de la Unidad Central TEDAX la custodia y depósito de los restos de las explosiones a disposición de la autoridad judicial. No es necesario recordar que la Ley de Enjuiciamiento Criminal prohíbe destruir piezas de convicción sin la previa autorización del Juez. Por tanto, era responsabilidad de Sánchez Manzano, como Jefe de la Unidad Central, custodiar todas las piezas de convicción recogidas por los TEDAX en los distintos focos de los atentados del 11-M, para entregárselas al Juez cuando éste las reclamase.

Las piezas de convicción que llegaron al juicio

En enero de 2007, días antes de la celebración del juicio, el Tribunal presidido por el Juez Gómez Bermúdez, a petición de algunas partes (la AAV11M a la que yo representaba entre ellas) tomó la decisión de practicar, como prueba anticipada, un análisis científico de las piezas de convicción recogidas en los focos de explosión. Para ello, reclamó a la Unidad Central todas las muestras recogidas por los tedax en el 11-M. Como respuesta, la Unidad Central, remitió solo veintitrés muestras (concretamente clavos que, además, habían sido lavados con agua y acetona por lo que difícilmente iban a ofrecer resultados concluyentes). Aquel día se descubrió que la Policía solo conservaba veintitrés muestras de doce focos: menos de dos muestras por foco.

Si comparamos las muestras que los tedax aseguran haber recogido, con las que Sánchez Manzano entregó al Tribunal del 11-M, comprobamos que, por ejemplo, han desaparecido los dieciocho algodones con agua, los dieciocho algodones con acetona, así como las doce muestras de tierras de los cráteres. Estas muestras (los algodones y las tierras de los crateres) son, según aseguraron los técnicos ante el Juez, las más valiosas para la investigación, o lo que es lo mismo, las más aptas para obtener resultados positivos en un análisis químico. Eran 42 bolsas de valiosísimas pruebas, etiquetadas y clasificadas, que han desaparecido sin que lo autorizase ningún juez. También han desaparecido el jersey recogido en Atocha, diversos cables y componentes electrónicos, algunos trozos metálicos, una papelera. De uno de los focos de la calle Téllez habían desaparecido la totalidad de las muestras recogidas.

piezas de convicción y delito de encubrimiento

Los artículos 334 al 367 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal establecen que las piezas de convicción (llamamos así a los objetos, huellas y vestigios que puedan servir de prueba de la culpabilidad de alguna persona en relación con el delito perpetrado), al ser una clase de cuerpo de delito, deben recogerse y conservarse de forma que garantice su integridad a disposición de la autoridad judicial, siendo el Juez el único que –previa audiencia al Fiscal- puede autorizar su destrucción. Por su parte, el artículo 451 del Código Penal considera delito de encubrimiento la ocultación o destrucción de piezas de convicción sin autorización judicial. El Tribunal Supremo (por ejemplo en la Sentencia 543/1997) ha considerado que la ocultación de piezas de convicción por funcionarios de Policía es también un delito de omisión de perseguir de delitos del artículo 408 del Código Penal.

La Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M interpuso una querella contra Sánchez Manzano por estos hechos. La querella fue instruida por el Juzgado de Instrucción nº 43 de Madrid, hasta que la Audiencia Provincial determinó que la competencia era del Juzgado nº 6, que ya había archivado una querella anterior contra Sánchez Manzano. Acatando el criterio de la Audiencia Provincial y del Tribunal Supremo, y tras haberlo sugerido la propia Audiencia en su resolución, la AAV11M se ha personado ya como perjudicada y acusación particular en la causa del Juzgado nº 6, al que ha aportado las declaraciones de los tedax y el resto de documentación, ha recurrido el Auto de archivo, y ha solicitado la reapertura de la investigación hasta averiguar el destino de las piezas de convicción desaparecidas. En este momento, el Juzgado nº 6 ha reclamado ya la causa que instruía el nº 43 para hacerse cargo de esta investigación.

© José María de Pablo Hermida, 2014.

Autor: José María de Pablo

Abogado penalista

1 comentario en “lo que contaron los tedax del 11M”

  1. Mucho me temo que hasta que en Espana no haya una separacion de poderes reales, este caso y muchos otros, no podran resolverse y la Justicia no sera justa.

    Quiza me equivoque, pero sino no entiendo como juzgados de primera y segunda instancia o provinciales, condenan a politicos y empresarios y en cuanto llega al Supremo salen absueltos.

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